El yoga tiene miles de años, pero recién en las últimas décadas la ciencia empezó a confirmar lo que los practicantes ya sabían. No estamos hablando de promesas vagas ni de misticismo — hay estudios publicados en revistas científicas serias que muestran beneficios concretos y medibles.
Acá van cinco que tienen evidencia sólida.
1. Reduce el estrés y la ansiedad
Este es probablemente el beneficio más investigado. Un metaanálisis publicado en el Journal of Clinical Psychology (2019) revisó 42 estudios y encontró que el yoga produce reducciones significativas en los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y en los síntomas de ansiedad.
¿Por qué funciona? La combinación de movimiento controlado, respiración consciente y relajación activa el sistema nervioso parasimpático — el “modo descanso” de tu cuerpo. En Asunción, donde el tráfico, el calor y el ritmo de trabajo pueden ser agotadores, tener una herramienta para bajar las revoluciones vale oro.
En la práctica: Incluso 20 minutos de yoga suave bajan los niveles de cortisol. No necesitás una clase de 90 minutos para sentir la diferencia.
2. Mejora la flexibilidad y la movilidad
Un estudio de la Universidad de Illinois (2016) mostró que personas que practicaron yoga dos veces por semana durante 8 semanas mejoraron significativamente su flexibilidad, equilibrio y fuerza muscular.
Esto es especialmente relevante si pasás muchas horas sentado en una oficina. La rigidez en caderas, hombros y espalda baja que se acumula por estar sentado se puede revertir con práctica regular.
En la práctica: Los estilos más efectivos para ganar flexibilidad son Yin (posturas pasivas mantenidas por 3-5 minutos) y Hatha (con énfasis en alineación). Estudios como Yoga Urbano y Be Yoga ofrecen ambos estilos.
3. Alivia el dolor de espalda
La Annals of Internal Medicine publicó un estudio (2017) que comparó yoga, fisioterapia y un manual de autocuidado para el dolor lumbar crónico. El resultado: el yoga fue tan efectivo como la fisioterapia para reducir el dolor y mejorar la función, y ambos fueron superiores al autocuidado solo.
La Organización Mundial de la Salud y el American College of Physicians recomiendan el yoga como una opción de primera línea para el dolor lumbar crónico antes de recurrir a medicamentos.
En la práctica: Si tenés dolor de espalda, buscá clases específicas o avisale al instructor para que adapte las posturas. Evitá posturas avanzadas de flexión y extensión hasta que tu espalda se fortalezca.
4. Mejora la calidad del sueño
Un estudio publicado en Sleep Medicine Reviews (2020) analizó 19 investigaciones y concluyó que el yoga mejora la calidad del sueño en adultos con insomnio, con efectos comparables a los de la terapia cognitivo-conductual para el insomnio (que es el tratamiento estándar).
Esto no significa que el yoga te va a dar sueño durante la clase (aunque Savasana al final puede acercarse). Lo que hace es regular tu sistema nervioso para que al llegar a la cama, tu cuerpo sepa que es hora de descansar.
En la práctica: Para mejorar el sueño, los estilos restaurativos y el Yoga Nidra (meditación guiada acostado) son los más efectivos. Practicar 30 minutos antes de dormir puede hacer una diferencia notable.
5. Fortalece la salud mental
Una revisión sistemática publicada en el British Journal of Sports Medicine (2023) encontró que el yoga reduce los síntomas de depresión de manera significativa, con un efecto comparable al de la terapia y mayor que el de otros tipos de ejercicio.
Importante: el yoga no reemplaza el tratamiento profesional para trastornos de salud mental. Pero como complemento, la evidencia muestra que ayuda.
En la práctica: La constancia importa más que la intensidad. Tres sesiones de 30 minutos por semana mostraron mejores resultados que una sola sesión larga.
Lo que la ciencia todavía no confirma
Seamos honestos: no todo lo que se dice del yoga tiene respaldo científico. Afirmaciones como “el yoga cura enfermedades”, “desintoxica el cuerpo”, o “equilibra los chakras” no están respaldadas por la investigación actual. Eso no significa que la experiencia subjetiva de los practicantes no sea válida, pero no hay que confundir sensaciones con evidencia médica.
El yoga es una herramienta poderosa para el bienestar. No es una cura mágica.
¿Cómo empezar?
Si estos beneficios te convencieron y estás en Asunción, tenés varias opciones para empezar:
- Mirá nuestra guía de yoga para principiantes para saber qué esperar en tu primera clase.
- Explorá los estudios de yoga en Asunción para encontrar uno cerca tuyo.
- O contanos qué buscás en Encontrá tu clase y te recomendamos opciones.
Si preferís empezar desde tu casa, plataformas como Gaia tienen programas de yoga orientados al bienestar y la salud mental con clases desde 15 minutos.
La mejor clase de yoga es la que hacés. Empezá donde puedas, con lo que tengas, como estés.